Posted by Mousikh in Pequico crece! | 17 Comments
¿Falsos mitos? sobre los dientes
La salida de los dientes es uno de esos aspectos del desarrollo en los que ciencia y saber popular no parecen andar muy en sincronía y no es fácil definir la barrera entre qué hay de mito y de realidad. Con frecuencia se atribuyen a la dentición todo tipo de ”males” como fiebre, diarreas, babeo, irritabilidad… ¿Pero son realmente los dientes merecedores de esta mala fama? ¿Es la erupción dental de verdad un proceso doloroso para el bebé? ¿Qué hay de mito y de cierto en todo esto?
He pensado que sería interesante comenzar explicando cuándo y cómo se produce la salida de los dientes, qué síntomas suelen asociarse a ésta y cuáles de ellos están más o menos ” reconocidos” médicamente o se basan más bien en creencias populares, y por último contar nuestra experiencia en este sentido.
Algunos apuntes sobre el proceso de dentición
Los primeros dientes (los llamados dientes de leche) suelen comenzar a salir entre los 6 meses (aunque pueden empezar a dar señales a partir de los 3-4 meses) y los 2-3 años, aproximadamente. Generalmente los primeros en aparecer son los incisivos frontales inferiores, seguidos de incisivos frontales y laterales superiores y por último los incisivos laterales inferiores. A continuación les siguen los primeros molares y después los caninos. La dentición termina hacia los 30 meses cuando erupcionan los segundos molares, aunque este orden varía a veces, no considerándose anormal la falta de erupción de la primera pieza a hasta los 15 meses. Podéis verlo representado de forma esquemática en el siguiente gráfico:
Lo “científicamente admitido”
Algunos de los primeros signos de la dentición que suelen manifestarse son: que el pequeño comience a babear más de lo normal, se lleve su puñito a la boca con mayor frecuencia, muestre su ansia por morder cosas, o esté más irritable, aunque estos síntomas pueden deberse también a otras causas. Sí que podremos observar que las encías están rojas, hinchadas o inflamadas. Sin embargo según la Asociación Española de Pediatría: “No está justificado atribuir a la erupción de los dientes ninguna alteración importante del estado general, como tampoco la aparición de fiebre o cambios del ritmo intestinal”. Si queréis más información sobre la dentición podéis consultar la página de dicha asociación en el siguiente enlace. Por tanto, si nuestro hijo presenta diarrea, resfriado o fiebre alta, aunque coincida con el proceso de dentición, lo indicado es acudir al médico para que valore a qué se deben dichos síntomas.
Lo que dice el “saber popular”
Son numerosas (y socialmente asumidas) las creencias populares en torno al proceso de dentición, soliendo atribuir a éste determinadas alteraciones de la conducta del bebé (como una mayor irritabilidad o inquietud , llanto, trastornos del sueño o la alimentación…) así como el babeo, los mocos, la fiebre, la diarrea, o también una mayor susceptibilidad a infecciones (catarros, resfriados, etc); además de existir toda una serie de trucos o remedios naturales para combatir algunas de estas molestias, o diferentes artilugios y productos farmacéuticos destinados a disminuir el dolor de las encías, incluso medicamentos.
Sin embargo, como comentaba más arriba (ver enlace de la AEP), no está demostrada ni médicamente aceptada la relación de causalidad entre muchos de los síntomas anteriormente relacionados y la dentición. Buceando por la red, en busca de algún estudio relacionado con el tema, he encontrado un artículo en una revista médica mejicana denominado Dentición primaria infantil: Mitos y realidades en el que recogen algunos estudios que intentan analizar si existe o no dicha relación. En él, los autores concluyen que “las evidencias objetivas basadas en estudios científicamente diseñados ex profeso indican claramente que no existe una asociación causa- efecto entre la aparición del brote dental y la presencia de síntomas como fiebre, irritabilidad, babeo, diarrea o infecciones respiratorias. Si acaso podría aceptarse que cualquiera de éstos (solos o en combinación), pero en un bajo perfil, pudiera acompañar a algunos bebés, pero muy discretamente y por un tiempo muy breve”.
Nuestra experiencia
Desde los 2-3 meses Pequico comenzó a manifestar algunas de las “señales” supuestamente indicadoras de dentición, como el babeo o llevarse el puñito a la boca (aunque esto último nosotros lo asociábamos más a que tenía hambre o sueño), por lo que todo el mundo nos decía: “a este niño le van a salir los dientes muy pronto“. Sin embargo, quienes nos lo decían no andaron muy certeros porque hasta los 9-10 meses no vimos asomar sus primeras paletas.
Como el babeo fue más o menos una constante desde entonces y el peque nunca ha sido de llorar ni de quejarse mucho, al principio no mostramos mucha atención a este tema. Durante la salida de los incisivos, tampoco puedo decir que las ansias de morder cosas fuera debida a dolor o molestia por la erupción dental; primero, porque al tomar lactancia a demanda y no estar trabajando yo, cuando tenía necesidad de succionar, tenía “barra libre de teta” por lo que no solía chuparse el dedo y segundo, porque tampoco ha sido mucho de llevarse las cosas a la boca. Sin embargo, no sé decir en qué momento exacto, quizá con la salida de los últimos incisivos o las primeras muelas, la cosa cambió y empezamos a observar un patrón que se repetía más o menos siempre y nos anunciaba que un nuevo diente (o varios) estaban próximos a salir. Porque uno de los rasgos de la dentición de Pequico es que ha tenido una dentición más bien tardía (aunque dentro de la normalidad) pero casi siempre le han salido dos dientes a la vez.
Este patrón más o menos consistía en lo siguiente: el babeo aumentaba de forma considerable, pedía más determinados alimentos de consistencia más dura (como pan o pera) y los mordía por un lado determinado de la boca, o bien, se apretaba con los dedos en esa zona y además, se mostraba un poco más irritable y demandante. También, en tres ocasiones, se le puso el culito muy rojo (salvo esas veces él nunca ha tenido ningún problema de piel en la zona, ni dermatitis del pañal, ni nada parecido); además, se pasaba un día o dos, haciendo las cacas menos consistentes, aunque sin diarrea fuerte y comiendo con toda normalidad (quizá demandando lactar algo más de lo habitual, pero nada más), supongo que debido a tanta baba. Cuando esto pasaba, coincidía conque observábamos perfectamente alguna de sus encías rojizas y algo inflamadas y, algún tiempo después, veíamos asomar una pieza dental nueva. Por ello, podemos afirmar con bastante certeza, que la sintomatología anterior se producía en el momento de la erupción dental, (vamos cuando el diente en cuestión “estaba rompiendo”) aunque no podamos asegurar al 100% que esa fuera la única causa. También ha habido un par de veces en que en esos días ha tenido moquitos, aunque probablemente haya sido algo casual.
Con la llegada de los caninos (los dos últimos le salieron hace apenas unas semanas) y teniendo en cuenta su ya mayor nivel de comunicación, sí que nos ha transmitido que se encontraba molesto y, aunque no podamos cuantificarlo, que ha sentido dolor. Además, curiosamente, la erupción de cada uno de ellos, se ha visto precedida por las tres peores noches que ha pasado desde que nació. Hace ya tiempo que Pequico duerme varias horas del tirón y si se despierta pide mimos o teta y se vuelve a dormir al momento; tampoco hemos tenido nunca con él noches de esas de pasillo arriba, pasillo abajo o de llantos desconsolados (alguna vez se ha despertado después de una pesadilla o terror nocturno pero al encontrar consuelo en nosotros se ha tranquilizado pronto). Sin embargo esas tres noches, no había manera de que se volviera a dormir, no le cuadraba nada, no encontraba la posición, se llevaba constantemente la mano a la boca y no había nada que le consolase, ni lactar, ni mimos, ni brazos… Al final, tras varias horas, caía rendido de puro agotamiento (bueno, caíamos los dos y como consecuencia yo me convertía en digna representante de las #mamiswalkingdead ).
Y después de todo este rollo esta diserción tan interesante, os preguntaréis: ¿Y cuál es tu conclusión sobre el tema? Pues bien, mi conclusión es que algunas de las alteraciones de la conducta o la salud del bebé de las que hemos hablado, pueden ser debidas a diversos factores, y en su valoración hay un componente subjetivo importante, por lo que seguramente quizá haya ocasiones en las que achaquemos a los pobres diente muchas cosas de las que no sean culpables; y que por supuesto, si el peque manifiesta algún síntoma fuera de lo normal y de cierta relevancia debemos asegurarnos de que no es debido a otra cosa. Además es cierto que no está demostrado que la dentición produzca muchas de las manifestaciones que se le atribuyen. Pero también creo que, como dice una muy buena amiga mía y además pediatra, cuando tantos padres refieren (referimos) siempre los mismos síntomas asociados a la salida de los dientes, algo de verdad tiene que haber en ello, ¿no?
¿Y vosotros, qué opináis sobre el tema y cuál es vuestra experiencia al respecto? Ilustradme amig@s y enriqueced el post con vuestros comentarios…
Otros enlaces interesantes sobre el tema:
http://www.bebesymas.com/salud-infantil/mitos-y-realidades-en-la-aparicion-de-los-primeros-dienteshttp://www.linuspediatric.com/2009/01/denticin-y-erupcin-dentaria-del.html
http://www.medigraphic.com/pdfs/h-gral/hg-2003/hg031h.pdf
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En la red soy @Mousikh, treinteañera, felizmente emparejada, mamá de dos preciosos zagalicos y a ratos bloguera. Os invito a compartir un poquito de mi día a día y de lo que ahora ocupa todo mi corazón y mi ser: mis hijos. Bienvenid@s al sitio de mi recreo.
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