Posted by Mousikh in La historia del blog, Reflexiones varias | 37 Comments
El anonimato en la red
A raíz de una conversación que mantuve hace un par de días, vía twitter, con @patinadora, en la que cuestionábamos el sentido de proteger o no la cuenta en esta red, he estado reflexionando sobre un tema que me ha dado algún que otro quebradero de cabeza y del que ya comente algo en los inicios del blog: el anonimato en la red.
Si analizo mi andadura en esto de las redes sociales, he de confesar que antes de participar de ellas, yo era muy reticente al respecto. Anti-facebook declarada, entré tímidamente en twitter, más por curiosidad que por otra cosa, siguiendo principalmente las noticias, los cuatro gurús de moda y a varios maqueros que conocía por sus podcast. Y si bien me hice una cuenta con mi nombre real, por aquello de que otro “no lo pillara”, decidí crearme una identidad virtual, avatar incluido. Así nació @Mousikh.
Mis comienzos tuiteros se resumen de modo sencillo: leía mucho, escribía poco (básicamente algún comentario sobre la actualidad social del momento) e intentaba no retuitear en exceso, siguiendo el manual del buen tuitero. Y como efecto colateral, de forma más o menos consciente, también analizaba el uso que hacían los demás de esta red. Si soy sincera, me costaba entender eso de que personas con cientos de seguidores, la mayoría de ellos desconocidos (al menos en carne y hueso) dieran cuenta de cada minuto de su vida, contarán sin tapujos sus vivencias personales, y en cierta medida “se desnudaran” en las redes. Tras un tiempo utilizando de forma relativamente asidua twitter, empecé a sentirme un poco “esclavizada” y a cansarme de estar “enganchada al móvil” todo el día y mi actividad fue poco a poco decayendo.
Entonces fue cuando comencé a adentrarme en el mundo blogueril y descubrí los blogs de maternidad. Reconozco, que al principio me sentía más interesada por los blogs que realizaban reflexiones más o menos generales sobre maternidad y crianza y que me asombró la existencia de aquellos otros en los que las madres contaban con todo lujo de detalles los avances de sus pequeños y narraban su día a día, abriendo, lo que por aquel entonces me parecía, una gran ventana a su vida personal. Sin embargo, poco a poco, algo cambió en mí. El hecho de empezar a leer estos blogs, animarme a comentar en ellos dejando pequeños trocitos de mí, el relacionarme con esos blogueros en twitter, hicieron que empezara a sentirme parte de la llamada tribu 2.0. Así que comencé a derribar barreras mentales y sin darme cuenta cayeron los muros que tan firmemente había levantado en torno a mi privacidad. Quité el candado a twitter y, tras no pocas dudas, me lancé a crear mi propio espacio donde desahogarme y compartir, así nacía Una mirada al otro lado; además, venciendo todos mis prejuicios hacía Facebook, me adentré también en esta red para poder participar en la gestación de Conciliación Real Ya, después llegaría G+ y la posibilidad de realizar quedadas, y suma y sigue.
Así comenzó mi auténtica inmersión en las redes sociales, empecé a olvidarme del numero de seguidores, a relacionarme con más personas, sobre todo madres, a hablar sin reparos y sin medir tanto cuánto de mi estaba desvelando, en fin, a tejer mi propia red… No fue un cambio de un día para otro, pero paso a paso, poquito a poco, fui recorriendo el camino hasta sumirme en la vorágine del social networking. Nunca me he arrepiento de lo andado, pero sí que a veces, cuando me paro a pensar sobre ello, resurge esa parte de mí me pide protegerme, levantar de nuevo barreras, y me vuelve a invadir esa sensación de timidez y de fragilidad de antaño, porque seguramente parte de ella siga ahí, en mi interior. Y quizás alguien que me esté leyendo pueda pensar: “¿Y todo esto por qué? Tu identidad real está protegida, sigues viviendo en el anonimato“. Pero realmente no es así, @Mousikh no es un alter ego sobre el que me esconda, no es un personaje ficticio que utilice para poner parte de mis pensamientos en su boca, no es un mero nick, da igual que quien me lea conozca o no el nombre que aparece en mi DNI, porque @Mousikh soy yo cien por cien.
Supongo que habrá tantos usos de las redes sociales, como personas… Habrá quien lo utilice de modo comercial, profesional o personal, para estar en contacto con sus amistades o entablar otras nuevas, para estar al día de temas de su interés, para contar cada minuto de su día, para compartir vídeos, artículos y fotos, etc, etc, etc. También habrá desde quien limite al máximo la seguridad de su perfil, a el que esté loco por conseguir que le siga el mayor número de gente posible… Cada uno de nosotros, en función de su criterio y sus necesidades elegirá qué parte de sí mismo desvela y cuál se guarda para él.
¿Pero esto es así realmente? ¿De verdad podemos tener un control absoluto de nuestra privacidad en la Red? Yo creo que es algo difícil, bien porque son otros los que dan información sobre nosotros, bien porque uno mismo se olvida y tiene un “desliz”, o simplemente, que poco a poco vamos cayendo en la red, valga la metáfora, y el pudor o el celo acerca de nuestra intimidad se van diluyendo y perdiendo su importancia (valga mi experiencia como ejemplo, de alguien que antaño denostaba estas redes y hoy está sumido en ellas). Por eso quizá “el anonimato” que ofrece una identidad virtual nos hace sentirnos -¿engañosamente?- protegidos, debajo de un velo que cubre nuestro rostro, aunque no nuestro yo. Pero aquí viene la trampa, porque la existencia de ese velo, de ese sentirnos personajes anónimos, también puede llevarnos a revelar mas información de que la daríamos con nuestra firma debajo, y una vocecilla interior me dice, que no podemos estar seguros de que ese velo siempre vaya a estar ahí.
Después de este tiempo buceando por las redes sociales y el mundo blogueril, reconozco el poder y la influencia que tienen, reconozco todas sus bondades, reconozco que han traído a mi vida personas que ahora son imprescindibles en ella, reconozco que me gustan… Pero reconozco también que esa pérdida consciente de mi privacidad, ese saberme expuesta a la mirada de otros, eso de que parte de mi vida esté a un click de ratón… Eso, hay días como hoy, en que me produce cierta sensación de vértigo. Y no es que me arrepienta de haber perdido parte de mi anonimato en la red, es el hecho de saber que aunque así fuera, ya no hay vuelta atrás… ¿O sí?
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En la red soy @Mousikh, treinteañera, felizmente emparejada, mamá de dos preciosos zagalicos y a ratos bloguera. Os invito a compartir un poquito de mi día a día y de lo que ahora ocupa todo mi corazón y mi ser: mis hijos. Bienvenid@s al sitio de mi recreo.
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