Descubriendo otro modo de criar, de sentir, de vivir... el que me enseña mi pequeño cada día
Aug 15, 2011

Posted by in El primer año | 1 Comment

De cómo los niños se duermen en el coche… ¿o no?

De cómo los niños se duermen en el coche… ¿o no?

Antes de ser mamá, una frase que solía escuchar mucho era la de que todos los niños se duermen en el coche, incluso conocía a algunos padres que, cuando sus retoños tenían una noche de esas de no me duermo ni pá tiros, se los llevaban a dar un paseíto en coche a medianoche, porque según ellos era la única forma de que éstos conciliaran el sueño. Con esos antecedentes, os podréis imaginar el chasco que nos llevamos, cuando comprobamos que nuestro Pequico, de dormirse en el coche, naranjas de la China.

De recién nacido, intentamos reducir los viajes al mínimo, porque yo no quería separarme de él, pero había ciertas salidas, como consultas médicas, que no podía posponer. Siempre intentábamos que fuera justo después de su ración de teta y sueño, para que así fuera tranquilito; incluso había veces, que conseguíamos meterlo dormidito, con su capazo en el coche, sin que se despertara. El resto del viaje me lo pasaba cantándole o entreteniéndole con algún juguete. Y así íbamos saliendo del paso.

Sin embargo, se da la circustancia de que mi familia política vive a varias horas de nuestra ciudad, y que, por motivos que no vienen al caso, no lo tienen fácil para desplazarse; así que, con solo un mes de vida, tuvimos que afrontar nuestro primer viaje largo con el baby. Lo llevábamos en el capazo del carricoche, que estaba homologado y ya lo compramos así a tal efecto, porque en las pruebas que hace la RACE sobre SRI, salía como el más seguro. Nos parecía que él era aún muy pequeñín para llevarlo varias horas en el portabebés.

A la ida no nos fue demasiado mal, pero a la vuelta pasamos media hora terrible, sin que parara de llorar. Ni canciones, ni juegos, ni caricias… hasta lo intenté con el chupete (que nunca lo ha querido) pero nada le consolaba. Ya sé que alguno pensará que soy una exagerada, sobre todo si su bebé es uno de esos que se pasa llorando desde las siete a las doce…pero es que mi Pequico no era de llorar para nada. Y yo reconozco, que no puedo oírle así, y más en aquellos momentos, en los que era escuchar su llanto y convertirme en un surtidor de leche.

Siempre he creído en que la causa erradicaba en que mi peque necesita mamar para dormirse, o en su defecto dormirlo en brazos. Así que el coche le daba sueño, pero no lo suficiente para dormirse y por eso lloraba. En fin, teorías de esas que nos inventamos las mamis que necesitamos buscar una explicación a las cosas. Y lo peor de todo era, que cuando le comentábamos a alguien la situación, TODO el mundo nos decía: ¿Cóoooomo, pero si TODOS los bebés se duermen en el coche? Nos hacían sentir poco más que unos marcianos.

Cuando lo cambiamos al portabebés (lo que se da en llamar silla del grupo 0+) la cosa mejoró bastante, básicamente por dos razones:

  1. Entró en juego san iPhone, con algunas aplicaciones musicales que, junto con mis dotes de showman y pasaya experimentada, utilizaba para entretenerlo. Además, descubrí en internet algunos vídeos con canciones infantiles, que le gustaban un montón.

      La primera en entrar en acción fue la de Cucú, cantaba la rana:

 A continuación  le siguieron en el top de los grandes éxitos:

      Los pollitos

      y Pin Pon 

Después de esas vendrían otras muchas más, por falta de repertorio que no sea. Aunque aún tengo la duda de si, cuando Pequico se lance a hablar, lo hará con acento sudamericano.

2. Mami, haciendo gala de la flexibilidad adquirida durante sus años de ballet, y haciendo caso omiso a sus dolores de espalda, adoptaba posiciones cual contorsionista del Circo del Sol, para poder ofrecerle al Pequico la ración de teta que necesitaba para dormirse. Eso sí, con mi cinturón de seguridad puesto, que no está el bolsillo para multas. Ahí creo que fue donde entendí el verdadero significado de la expresión lo que no haga una madre por su hijo…

Teniendo el peque unos cuantos meses más, ocurrió el casi milagro, y se durmió por fin en el coche él solito sin teta. ¿Y por qué digo el casi milagro? Pues porque después, sólo se ha dado de forma muy esporádica. Parecía que tenían que concurrir ciertas circunstancias: el disco súpernana (llamamos así a una recopilación de canciones de cuna que nos curramos) sonando, velocidad del vehículo superior a 100, carretera con mucha curva-contracurva, a poder ser puerto de cadena y que los hados estuvieran de nuestra parte, claro está. Conclusión, Pequico solo se torraba una de cada diez, ¿O era una de cada cien? En fin, perdonadme la inexactitud del porcentaje, pero es que tampoco estaba yo para contar mucho.

A partir del añito, más o menos, empezamos a sumarle al repertorio algunos capítulos de Pocoyó. Como no estaba acostumbrado a ver la tele (ni dibus ni nada, sólo un trocito de telediario cuando comemos), le llamó bastante la atención, y a día de hoy, le entretiene un montón. Se lo ponemos en el iPad (ya sabéis que en mi casa somos fan de los cacharros con manzana). 

Pero el gran hallazgo, sin duda, de la temporada, han sido Los Cantajuegos; le pirran, se queda poco menos que obnubilado, hasta intenta imitar con sus manitas los movimientos con que acompañan algunas canciones.  Ni que decir tiene, que nuestra canción del verano es Soy una taza, una tetera... ¡Que me sé hasta la coreografía!

 Y eso, que si somos francos, la verdad es que los vídeos son un poco cutrecillos, ¿verdad? El papi de Pequico dice que, quién le ha visto y quien le ve, ha pasado de cantar canciones de Extremoduro a saberse de memoria tres volúmenes del Cantajuegos, je, je. Y es que por si no lo sabéis, mi churri tiene una voz estupenda, de esas de locutor de radio, o qué os pensábais ¿que sólo yo era mamá sirena?

Aquí tenéis a Pequico en nuestro último viaje, estrenando silla del grupo 1 y viendo los Cantajuegos.

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Otras miradas...    
  • Dahl15

    Mi bebe de 4 meses no duerme ni en el coche ni en el cochecito.

    Cuando tenía 3 semanas conduje 30 km con ella y mi madre detrás y de tanto que lloró, tuvo una apnea. Me asusté mucho y paré en la cuneta de la autopista. Ya no le ha pasado más.

    En el cochecito se durmió un par de veces durante la primera quincena; luego hizo un cambio radical y comenzó a llorar en él; entonces la sacabamos del cochecito y no quería ni teta ni brazos ni nada de lo angustiada que estaba.

    Al mes y medio hizo otro cambio que ha durado hasta dia de hoy: Está en el cuco sin llorar durante una media hora, luego empieza a quejarse y la tienes que distraer para evitar el llanto. Un par de veces se me ha dormido en el cochecito, como dice Mousikh, en circunstancias muy concretas y gracias a una ayuda divina. El proceso con el coche ha sido idéntico.

    Evidentemente, tampoco se duerme sola en la cuna ni en cualquier superficie que no sea en la cama y con la teta o en los brazos con un balanceo rítmico. Cuando tiene sueño y empieza a mostrar signos, en lugar de relajarse se pone nerviosa. Yo pienso que nota que le pican los ojos, que está molesta y quiere dormir, pero como esta molestia la exalta, es imposible dormirse. Todavía no ha aprendido a autorelajarse; no sabe que si respira hondo y cierra los ojos se dormirá. Cuando lo aprenda yo estaré muy contenta, pero creo que aún lo estará más ella…Dormir es un placer!!! :)

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