Descubriendo otro modo de criar, de sentir, de vivir... el que me enseña mi pequeño cada día
May 3, 2011

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Un año de amor

Un año de amor

Hace unos pocos minutos estaba tumbada en la cama, con mi Pequico abrazado a  mí, muy juntitos. Su cuerpo, pegadito al mío, su manita agarrando mis dedos y su pie encima de mi cadera. Me sentía tan, tan feliz, como si el mundo entero se hubiera detenido a mis pies.

Me he puesto a pensar, a  recordar, y a mi mente han acudido un torbellino de recuerdos, de emociones…: la alegría cuando allá por agosto el predictor dió positivo, la emoción con que vivimos, mes a mes, el embarazo (ah, y los momentos de preocupación también); las ganas con que íbamos a las clases de preparación al parto (tomando apuntes y todo),  la ilusión con que compramos su primera ropita o los nervios conforme se acercaba la fecha del parto; cómo se me encogió el corazón cuando vi su carita por primera vez (aún derramo una lagrimilla al recordarla) y  los primeros días,algo duros pero tan intensos; las horas muertas contemplando como dormía, escuchando su respiración… Oh Dios! si aún me parece increíble tenerlo aquí conmigo.

Y sus primeras miradas, sus risa contagiosa, tantas horas alimentándonos mutuamente (él de mi pecho, yo de su ser); y las noches de no dormir,  los paseos (yo con el carricoche y papi con él en brazos) y tantos ratos de juegos y canciones. Y la primera palabra, la primera caricia, la primera comida, el primer beso,el primer diente, el primer paso, cada avance, cada nuevo logro… en fin, descubrir como nace y se forja una vida.

He recordado por qué amo tanto al hombre con quien tengo la suerte de compartir mi vida y he corroborado satisfecha, que es todavía mejor padre  que marido. Junto a nuestro pequeño, hemos vuelto a redescubrir lugares ya conocidos, hemos encontrado  la magia en esas pequeñas cosas, nos hemos reforzado como pareja, con sus luces y sus sombras, estamos construyendo nuestra familia y nos sentimos felices por ello.
La maternidad me ha completado como mujer y como persona. He aprendido que aún puedo amar más, sentir más, crecer más.He iniciado un viaje a lo más hondo de mi ser que me ha hecho reencontrarme conmigo misma y reinventarme de nuevo. He descubierto de verdad lo que significa estar dispuesto a darlo por alguien.

En fin, son tantas sensaciones, tantos recuerdos, tantas emociones, que ni un centenar de post darían para describir que ha significado este año para mí. Pero sobre todo, sin lugar a dudas, ha sido… un año de amor.

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